Dorita Miranda dice...

moda, amor, mujer, experiencias, sersaberestar, belleza,

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Location: alicante, alicante, Spain

Sunday, June 25, 2006

Callejeando por la gran manzana


Días atrás me preguntaba, porque no aceptar una invitación para cenar en París, y ahora aquí estoy, de repente en NY, acompañando a mi ex, a un asunto de trabajo, después de que me dejara plantada, y yo me fuera a un hotel con un “anticuado varón”, en donde me sirvieron fresas con café para desayunar. Caos total de vida, pero una cosa tenia clara, jamás se lo contaría… ¿debía hacerlo? En realidad me quemaría en la boca hasta que lo soltara.
Armada con mi cámara, callejeaba en busca de una visión única, irrepetible, de esas fotos que en ocasiones… tan bien me habían pagado. En realidad el acompañar a Daniel a NY, me venía muy bien, podría sacar algunas fotos que rellenaran la cuenta del banco.
Daniel, andaba en una de esas conferencias, que daba de vez en cuando, acerca de los “trastornos de la personalidad en el siglo XXI “ ; y no nos veríamos hasta la noche, después de la conferencia se encerraría, durante horas, en su sitio favorito…Mid-Manhattan Library, de la Fifth Avenue . Estoy enamorada de un ratón de biblioteca, y a mi lo que me gusta son los espacios abiertos y poder deambular a mis anchas, vestirme de Dior y cenar en esos pequeños sitios que hay por toda la ciudad donde sirven langosta, mientras suena Jazz.
Bueno aquí estoy; “yankilandia” en el punto de mira de mi objetivo. Creo que hoy me centrare en fotografiar gente que se saluda por la calle, puede que salga algo interesante.

New York

Varias botellas de cerveza, ocupaban la mesa, y una música casi incomprensible salía de dos enormes altavoces, que con mucho acierto había instalado Fran en su apartamento de New York, esa era la bienvenida que nos prepararon toda prisa al saber que llegábamos. Entre música y cerveza, Clara acicalaba sus uñas, descaradamente, mientras dejaba sonar los discos que Fran, elegía, creando con ello diferentes climas. Clara y Fran, si, estos son dos de nuestros mejores amigos; el último refugio suele decir Daniel, cuando su trabajo lo asfixia. El sueño de Clara era vivir en Londres, pero pesaba mas su afinidad por Fran, y la balanza siempre parecía inclinarse a favor de aquel chico que había reconocido, irremediablemente y sin lugar a dudas, como “su media naranja”, una noche de fiesta , entre una multitud apiñada.
Daniel, en un intento por mantenerse entero, el resto de la velada, había acabado tumbándose en el suelo, bocabajo, para desencajar los huesos de su espalda. Mientras, yo, me regodeaba, observando la escena y tomando una cerveza más; me preguntaba, cuanto tiempo duraría aquella pequeña dicha, irrepetible, impagable… maldiciendo, al mismo tiempo, que nos estábamos quedando sin tabaco.

Pequeñas decisiones que cambian tu vida


Entre las transparencias de los visillos del ventanal de enfrente, andaba una mujer enrollada en una toalla, recién salida del baño, su pelo mojado y sus andares rápidos, de un lado a otro, desvelaban la prisa por arreglarse, para una noche de… quien sabe el que, quizás solo quisiera darle una oportunidad al destino, de que algo nuevo invadiera su vida. Algo que yo había desperdiciado, al no aceptar, una cena en París; ¿dejaría aquella mujer de la ventana, escapar alguna oportunidad esa noche?
Dorita Miranda, o sea yo, estaba derrotada, por un “no se qué”, mezcla entre decepción y perdida. ¿La decisión tomada, seria una de esas que hacen que tu vida cambie por completo? ¿Pero como saber? En alguna ocasión, pequeñas decisiones, aparentemente sin importancia, habían hecho girar mi mundo totalmente.
El sonido odioso del teléfono, hizo que abandonara aquella visión entre las transparencias de los visillos; tenia que cambiarle tono al maldito aparato que tantas horas me robaba al día, guacss… es Daniel, ¿como sabe cuando estoy deprimida?, no falla, sigo enfadada con el, - dime¡¡ – respuesta directa… - ¿me acompañas a NY, he de dar una conferencia?- hice un breve silencio y dije si, - lo sabia, tengo los billetes, salimos mañana a las 9h –.
Sin mas preámbulos llamé a Clara, para decirle que llegaríamos mañana.
Estaba furiosa, y tenía que preparar la maleta demasiado rápido. Y ¿Por qué le había dicho que si, con tanta facilidad?
Nina si que se pondría furiosa con migo cuando le contara que me iba con Daniel a NY.
Daniel había conocido a una psiquiatra, “doña inteligente”, y me repateaba que la invitara a cenar, y que dijera que tenían el mismo sentido del humor, y que su conversación era enriquecedora, me repateaba sentirme celosa de tantas cosas que no podía ni enumerarlas, pero a la pobre Nina si que la había tenido en vela, alguna que otra noche, lloriqueándole mis penas, y después de sacarme a cenar, me la había dejado colgada, marchándome con el “dandi de pacotilla”. No se como podía hacerle esto, pero lo iba a hacer. La llamaría desde NY.

Tuesday, June 20, 2006



He de averiguar cuanto se tarda de aqui a París en avión, si me voy hoy a cenar, quizas mañana me pueda dar una vuelta por Dior ¿llamo a Nina? mejor llamo al aeropuerto...


Soy, como esos imperdonables pecados,en los que a todo el mundo le gusta caer, pero, como están socialmente malditos, nadie reconoce que los comete. Un incomodo espejo en el cual, a todo el mundo le gustaría mirarse, pero no lo hacen, piensan que la vida es eterna. Morir y resucitar, cambiar, renovarse, soy como soy. Un incomodo recuerdo de lo que deberían ser y no se atreven. Amada, odiada, reverenciada, desprestigiada. Soy real. Angustias, penas, alegrías, todas, en una especie de cajón desastre, no son, lo que me hace sentir viva, si no el aire que respiro y la luz que entra por mis ojos; mirar las estrellas y sentirme diminuta mota de polvo, que en algún momento, formó parte de ellas. Esto es lo que me venia a la mente, tumbada en la cama después de una buena ducha, y con el resquemor que me había dejado colgar el teléfono, inmediatamente, al oír la voz varonil proponiendome una cena en París. Estaba arrepentida de no haberle pedido el número de teléfono al "señor guapo matarratas", que al final se fué cobrandome una pequeña fortuna por poner un par de trampas y fumigar un poco, "por si había cucarachas". ¡NINA! la había dejado colgada hacia horas. Gran parte de mi vida la consumo pegada al teléfono ¡que horror!... Nina no se ponía la aparato, debía de estar en clase de yoga, una costumbre que tenia desde hacia años, estar en clase de yoga cada vez que yo la llamaba, aggg me ponía furiosa. ¿porque tenia que ir a enroscarse como una lombriz, con lo bien que lo pasamos de compras?
¿Cuantas horas de vuelo hay de aquí a París? ¿podría llegar a cenar esa misma noche? ¿y si le llamaba y le decía que si? Nina diría, "peligroso" no conoces a ese tío y ¿de donde va a sacar un avión privado para llegar a París, a la hora de cenar?, ¿y la vuelta?.

Monday, June 19, 2006

¿cena en Paris?


El hombre de la compañía de desratización llego tan puntual, que no había tenido tiempo de acordarme que lo llame ayer histérica, porque había un ratón en mi casa. Apenas tuve tiempo de ponerme una bata por encima para, que el hombre no me viera con la ropa, de la noche anterior. Es una hora extraña, pensé, pero como había insistido tanto en que vinieran, me mandaron a alguien fuera de horas. Al abrir la puerta, me sentí hundida en la mas absoluta de las miserias, Diossss, era guapísimo, ¿como podía alguien tan guapo, dedicarse a matar ratas? ¿y como podía yo encontrarme con tan penoso aspecto, con aquel "adonis" delante?
- Llueve a cántaros - dijo, mi respuesta fue una especie de ¿siiiii? carraspeante que salió de mi garganta en forma de pregunta. - Bueno veamos, la rata, donde la vio por ultima vez.- Me sentí avergonzada, yo, que había recibido a tantos hombres, dueña y señora de mi misma, ahora me sentía avergonzada, y apunto estuve de pedirle a aquel maravilloso "matarratas", que esperara un momento, para poder vestirme adecuadamente.
Sonó el teléfono, y el hombre seguía esperando, -un momento- le dije... era Nina, se había quedado la noche anterior muy preocupada por mi, al ver que me marchaba con un desconocido "dandi". Nina estoy bien te llamo luego, y colgué.
Aquel maravilloso hombre que minutos antes había llamado a mi puerta permanecía allí de pie, esperando - por favor, la rata, quiero irme a comer, son casi las tres - dijo; sonó el teléfono nuevamente, le señale la dirección por donde vi al ratoncillo, con el dedo, mientras descolgaba el teléfono - Nina ya te he dicho que estoy bieeen- al otro lado del aparato una voz masculina, que me era familiar, contesto,- me alegro de que estés bien, pero no soy Nina, ¿aceptas la invitación para cenar esta noche?-.

Sunday, June 18, 2006


¿Que hacia una chica como yo, en un sitio como aquel? Millones de respuestas acudían a mi mente. Pero lo cierto es que estaba en una cama con dosel y cortinas adamascadas, y el cobertor lleno de flores estampadas en tonos azules que combinaban con el color de la pared, quedaban unas cenizas humeantes en la chimenea, que había sido testigo de una noche llena de alcohol y pasión. Sonó un Toc - Toc, y la puerta se abrió, irrumpiendo en la habitación, como en un anuncio de Martini, un camarero que traía fresas, con café, para desayunar; el olor a fresas, lleno la habitación, y fue eso lo que me hizo despertar. Era un día de invierno, de esos que lo único que te apetece es quedarte en la cama y ver películas antiguas, de las que has visto un millón de veces. Por la ventana solo podía ver unas nubes grises, que el viento las hacia deslizarse a la misma velocidad que el tic tac del reloj que había en la mesilla de noche. Al mirar el reloj, fue cuando me di cuenta de que estaba en la habitación de un hombre que no había salido del siglo veinte, ¿fue eso lo que me atrajo de el?, o quizás la caballerosidad con la que me invito a champagne en el restaurante donde cenaba con mis amigas. Dios... me había dejado seducir por un "dandi" anticuado y cursi, al que le gustaba presumir de coleccionar antigüedades.
¿Como iba a explicar aquello? ¿cuantos años tenia?. De un salto, literalmente me vi en la calle, con ropa de noche y unas gafas de sol, a lo Audrey Hepburn, para que no se me notara, que no me había desmaquillado. Pero la gran duda era la nota que me había dejado en el hotel - Tengo asuntos que atender, te llamare - no recordaba haberle dejado mi teléfono, así que pensé - será un modo amable de despedirse, cosa que me alivió.
Llegue a casa a las dos de la tarde, comenzaba a chispear, y la gente se encogía, como si las diminutas gotas de lluvia les hicieran daño. Surpraise, surprais, surprais, en la puerta de mi piso, había un gran ramo de rosas rojas de invernadero, con una nota que decía, ¿cenas esta noche con migo en París? Horror, no solo le había dado mi teléfono, si no, que le di mi dirección. No quería volver a verlo, me sentía fatal, por haberme dejado arrastrar por un tío que me había invitado a champagne, en el momento en el que celebraba con mis amigas, que mi novio se había ido con otra. Con las rosas cogidas debajo del brazo y el bolso sujeto con los dientes, conseguí abrir, hooooo, hogar dulce hogar, el olor a desagüe, me pareció encantador, comparado con el de fresas, del que había huido despavorida, después de darme cuenta que había pasado la noche con alguien, por despecho contra mi exnovio. Mi cama desecha, y mi ropa tirada por el dormitorio, me resulto reconfortante, Una gran tormenta comenzaba a despertar, lo cual me tranquilizo, pues si me llamaba para cenar en París, siempre podía poner la excusa del mal tiempo... ¿Cenar en París? ¿quien es ese tío?...

Saturday, June 17, 2006

Un respiro...


En este caos que es mi vida, un respiro... comienzo mi blog.
Dada mi condición de observadora, que me viene de cuna, usare este blog para contar las cosas tan singulares que los humanos hacemos y decimos. Costumbres arraigadas de no se sabe cuando, y entretenidas anécdotas que me ocurren a diario y que al contrario de lo que se podría pensar, no hacen que mi capacidad de sorprenderme, decaiga, al contrario, va en aumento.
También hay un montón de fotos que quisiera mostrar, y que iré añadiendo poco a poco.