
¿Que hacia una chica como yo, en un sitio como aquel? Millones de respuestas acudían a mi mente. Pero lo cierto es que estaba en una cama con dosel y cortinas adamascadas, y el cobertor lleno de flores estampadas en tonos azules que combinaban con el color de la pared, quedaban unas cenizas humeantes en la chimenea, que había sido testigo de una noche llena de alcohol y pasión. Sonó un Toc - Toc, y la puerta se abrió, irrumpiendo en la habitación, como en un anuncio de Martini, un camarero que traía fresas, con café, para desayunar; el olor a fresas, lleno la habitación, y fue eso lo que me hizo despertar. Era un día de invierno, de esos que lo único que te apetece es quedarte en la cama y ver películas antiguas, de las que has visto un millón de veces. Por la ventana solo podía ver unas nubes grises, que el viento las hacia deslizarse a la misma velocidad que el tic tac del reloj que había en la mesilla de noche. Al mirar el reloj, fue cuando me di cuenta de que estaba en la habitación de un hombre que no había salido del siglo veinte, ¿fue eso lo que me atrajo de el?, o quizás la caballerosidad con la que me invito a champagne en el restaurante donde cenaba con mis amigas. Dios... me había dejado seducir por un "dandi" anticuado y cursi, al que le gustaba presumir de coleccionar antigüedades.
¿Como iba a explicar aquello? ¿cuantos años tenia?. De un salto, literalmente me vi en la calle, con ropa de noche y unas gafas de sol, a lo Audrey Hepburn, para que no se me notara, que no me había desmaquillado. Pero la gran duda era la nota que me había dejado en el hotel - Tengo asuntos que atender, te llamare - no recordaba haberle dejado mi teléfono, así que pensé - será un modo amable de despedirse, cosa que me alivió.
Llegue a casa a las dos de la tarde, comenzaba a chispear, y la gente se encogía, como si las diminutas gotas de lluvia les hicieran daño. Surpraise, surprais, surprais, en la puerta de mi piso, había un gran ramo de rosas rojas de invernadero, con una nota que decía, ¿cenas esta noche con migo en París? Horror, no solo le había dado mi teléfono, si no, que le di mi dirección. No quería volver a verlo, me sentía fatal, por haberme dejado arrastrar por un tío que me había invitado a champagne, en el momento en el que celebraba con mis amigas, que mi novio se había ido con otra. Con las rosas cogidas debajo del brazo y el bolso sujeto con los dientes, conseguí abrir, hooooo, hogar dulce hogar, el olor a desagüe, me pareció encantador, comparado con el de fresas, del que había huido despavorida, después de darme cuenta que había pasado la noche con alguien, por despecho contra mi exnovio. Mi cama desecha, y mi ropa tirada por el dormitorio, me resulto reconfortante, Una gran tormenta comenzaba a despertar, lo cual me tranquilizo, pues si me llamaba para cenar en París, siempre podía poner la excusa del mal tiempo... ¿Cenar en París? ¿quien es ese tío?...

3 Comments:
Chica vete a cenar a Paris!!! Qué es lo peor que te puede pasar? Que tengas que volver antes de lo esperado... Tranqui, seguro que no es una momia, ni un degenerado, ni un salido impotente y tampoco se disfrazará de mujer antes de ofrecerte un látigo, seguro que no deja la dentadura en la mesilla... o tal vez si?
pero sigue la historia que molaaaa
Muy buen blog me ha encantado la manera de narrar que tienes de las cosas q suceden en tus viajes
seguire leyendo mas de ti en estos dias
saludos
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