Dorita Miranda dice...
moda, amor, mujer, experiencias, sersaberestar, belleza,
Tuesday, September 12, 2006
Wednesday, September 06, 2006
Enloqueciendo a Daniel

Por la tarde, de regreso al B&B, encontré el la puerta a una de las dos mujeres que dirigían el lugar, pelo largo y negro, con unos enormes mofletes colorados, típicamente ingleses. Sentí una inquietud, de esas que no sabes de donde vienen, y me quede sin habla, para responder a su saludo, ella me miraba fijamente, con la boca entreabierta, y me sentí como alguien a quien ella nunca había visto.
De mi cara salió una especie de mueca, que parecía una sonrisa. Se aparto de la puerta y me indicó que pasara, sin quitarme la vista de encima, subí corriendo la escalera, cerré la puerta de la habitación y me plantee seriamente cambiar de alojamiento. Pero para eso ya era demasiado tarde, Daniel se reuniría conmigo allí en un par de horas y ya no tenia tiempo de avisarlo; tenia muchas ganas de verlo, después del viaje a NY, no nos habíamos visto ni una sola vez, ¿como puedo mantener una relación con alguien, que viviendo en mi misma ciudad, he de quedar con el en otras ciudades?
Todo me parecía absurdo, pero la idea de ver la cara que pondría Daniel, al ver donde nos íbamos a alojar, me divertía muchísimo, le irritaba tener que dormir en espacios pequeños, y lo de compartir el WC con el resto de los residentes, guauuu, eso seria lo mejor, sentí la tentación de comprar unas braguitas del mismo color que el dosel, pero tampoco se trataba de asustarlo tanto. Daniel es Psiquiatra, y en ocasiones me he planteado si no sale conmigo, por pura curiosidad científica. Me encanta enloquecerlo.
Saturday, September 02, 2006
B&B
Siempre me han gustado los B&B ingleses, cuando viajo a Inglaterra, procuro hospedarme allí. Ese punto decadente, y la curiosidad que despiertan en mi las personas que allí se alojan, hace que siempre acabe en alguna pequeña casita con unos cuantos escalones a la entrada, adornados con macetitas, floridas y enfermizas. Y el típico "english breakfast" con gigantescas salchichas, que por supuesto jamas tomo, pero me agrada ver como los demás lo engullen a las 9 de la mañana, "como si nada". Viajo de vuelta a casa, sin poder olvidar las caras de las dos mujeres, que regentaban el lugar. Una de ellas era de una fragilidad exagerada, en su cara se había quedado a vivir la tristeza, no sonreía jamas, y si lo hacia, era con un imperceptible levantamiento de la comisura de los labios, pero sus ojos permanecían imperturbables, como dos pequeñas canicas azules, que no miraban nada. No me atreví a preguntarle el nombre, temí que si me respondía podía evaporarse en el aire... horror de "Airbus" no tengo espacio ni para escribir, cada día restan mas centímetros, entre asiento y asiento.
El viaje ha sido productivo, he conseguido unas cuantas fotos buenas, aunque la luz no me era muy propicia. Pero lo realmente interesante ha sido el B&B que he elegido, esta vez me he superado a mi misma, el aseo estaba en un tramo de la estrecha escalera, y era compartido por los otros huéspedes, con lo cual, debías estar vigilando con la puerta entreabierta, cada vez que necesitabas usarlo, pero eso si, en la diminuta habitación tenia una diminuta ducha bien acristalada, y como describir la decoración... tonos granates para las ventanas, y... morados para el pequeño dosel de la cabecera de la cama; mejor una imagen que mil palabras.
Creo que estoy viajando en el peor avión del mundo y con el piloto mas incompetente del mundo, el golpe del aterrizaje a sido considerable, los niños que viajan se han puesto a gritar. Me va a molestar mucho, recoger la maleta en esas malditas cintas que giran y giran transportando las maletas de todo el mundo menos la tuya; y además no he avisado a Nina de que viniera a recogerme, así que el taxi me va costar una "pasta". Bueno voy a la caza de la maleta.

